

En la Ruta con JEITO recorrimos la costa de Arico no solo con los pies, sino también con la cabeza y el corazón. Cada parada fue una excusa para pensar, sentir y soñar en colectivo nuevas formas de habitar y cuidar nuestro territorio.
Comenzamos el recorrido en Tajao, donde exploramos el impresionante Arco de Tajao y conocimos la historia del Barranco de Vijagua, antiguo espacio de extracción de piedra. En el Ecomuseo de la Piedra, reflexionamos sobre su estado actual y compartimos propuestas para imaginar nuevas formas de activarlo desde lo cultural y lo comunitario.
Desde allí caminamos hasta La Jaca, atravesando una costa poco conocida de Arico, con vistas a La Listada, un ejemplo de cómo la colaboración vecinal puede dar lugar a un núcleo habitado y vivo. En Abades, visitamos las ruinas del Sanatorio de Abona, y convertimos su abandono en un ejercicio colectivo de imaginación sobre futuros posibles.
El camino nos llevó hasta el Faro de Abona y La Punta, donde nos detuvimos a hablar del pasado, de las fiestas, del símbolo del Pebetero, y de cómo resignificar las tradiciones y recuperar espacios con identidad.
Finalizamos en El Porís, con un chapuzón, tras una jornada llena de ideas, memoria, naturaleza y comunidad. Una ruta que no fue solo física, sino también emocional y colectiva.




